Las consecuencias de un accidente de circulación no se limitan al dolor, los días de hospitalización o las lesiones que aparecen en una prueba médica. En determinados casos, las lesiones modifican de manera importante la vida cotidiana de la persona accidentada.
Dejar de practicar deporte, necesitar ayuda para determinadas actividades, no poder realizar las tareas habituales del hogar, perder autonomía o encontrar dificultades para desarrollar la actividad profesional son algunas de las situaciones que pueden aparecer después de un accidente.
Por este motivo, el sistema español de valoración del daño corporal contempla la indemnización por pérdida de calidad de vida en accidente de tráfico.
Sin embargo, es importante distinguir entre la pérdida de calidad de vida que se produce durante el periodo de recuperación y aquella que permanece después de la estabilización de las lesiones como consecuencia de secuelas.
Son situaciones diferentes y su valoración también es distinta.
¿Qué es la pérdida de calidad de vida después de un accidente de tráfico?
La pérdida de calidad de vida hace referencia, de forma general, a la manera en que las lesiones afectan a la autonomía y a las actividades que forman parte de la vida habitual de la persona.
No se trata únicamente de determinar si existe dolor.
Una lesión puede impedir temporal o permanentemente realizar determinadas actividades relevantes.
Por ejemplo, una persona puede sufrir una fractura de pierna que durante varias semanas le impida caminar con normalidad, conducir, trabajar o realizar determinadas tareas cotidianas.
En otros casos, una vez estabilizada la fractura puede quedar una limitación permanente que le impida volver a practicar un deporte que desarrollaba habitualmente.
Ambas situaciones afectan a la calidad de vida, pero corresponden a momentos diferentes del proceso lesional.
Dos tipos de pérdida de calidad de vida que deben diferenciarse
Uno de los aspectos más importantes al valorar las consecuencias de un accidente es diferenciar entre la pérdida temporal y la pérdida permanente de calidad de vida.
Durante el periodo de recuperación puede existir un perjuicio personal particular por pérdida temporal de calidad de vida.
Por otro lado, cuando las lesiones se estabilizan y quedan secuelas, puede existir un perjuicio moral por pérdida de calidad de vida ocasionada por secuelas.
Esta diferencia es fundamental.
La primera situación se analiza dentro de las lesiones temporales.
La segunda se estudia cuando existen consecuencias permanentes.
Por ello, una misma persona podría presentar una pérdida importante de calidad de vida durante la recuperación y posteriormente mantener otra afectación derivada de sus secuelas.
Pérdida temporal de calidad de vida durante la recuperación
Después de un accidente puede existir un periodo durante el cual las lesiones impidan o limiten significativamente determinadas actividades.
El Baremo diferencia diferentes grados de perjuicio personal por pérdida temporal de calidad de vida.
Estos grados son:
Muy grave.
Grave.
Moderado.
Cada grado responde a la intensidad con la que las lesiones afectan temporalmente a la autonomía y a las actividades del lesionado.
Además, existe el perjuicio personal básico correspondiente al periodo de lesión temporal que no alcanza los grados anteriores.
¿Qué es el perjuicio temporal muy grave?
El perjuicio muy grave corresponde a situaciones de máxima afectación temporal.
Se produce cuando la persona lesionada pierde temporalmente su autonomía personal para realizar la práctica totalidad de las actividades esenciales de la vida ordinaria.
Un ejemplo especialmente claro es el ingreso en una unidad de cuidados intensivos.
Se trata de situaciones en las que las consecuencias del accidente afectan de manera extraordinariamente intensa a la autonomía de la persona.
¿Qué es el perjuicio temporal grave?
El perjuicio grave supone una pérdida temporal importante de autonomía.
La persona puede verse impedida para realizar una parte relevante de las actividades esenciales de la vida ordinaria o la mayor parte de sus actividades específicas de desarrollo personal.
La estancia hospitalaria constituye uno de los ejemplos que pueden encuadrarse dentro de este grado, dependiendo de las circunstancias.
No obstante, la valoración debe atender a la situación real de la persona y a la repercusión que producen sus lesiones.
¿Qué es el perjuicio temporal moderado?
El perjuicio moderado aparece cuando la persona pierde temporalmente la posibilidad de realizar una parte relevante de sus actividades específicas de desarrollo personal.
Este grado puede aparecer con frecuencia durante determinados periodos de recuperación.
Por ejemplo, una lesión puede impedir trabajar, practicar deporte o desarrollar actividades habituales durante varias semanas.
Sin embargo, no debe considerarse automáticamente que cualquier baja laboral equivale por sí sola a un determinado grado.
Debe analizarse cómo afectan realmente las lesiones a la vida del accidentado.
¿Qué actividades se tienen en cuenta?
La pérdida de calidad de vida no se analiza exclusivamente desde una perspectiva laboral.
La vida de una persona comprende muchas otras actividades.
Entre ellas pueden encontrarse:
- Actividades familiares.
- Actividades sociales.
- Actividades deportivas.
- Actividades de ocio.
- Actividades formativas.
- Tareas domésticas.
- Actividades relacionadas con la autonomía personal.
- Actividad profesional o laboral.
Por tanto, una persona puede experimentar una pérdida significativa de calidad de vida aunque continúe trabajando.
Del mismo modo, estar de baja laboral no determina automáticamente toda la valoración.
Lo importante es estudiar la repercusión real de las lesiones.
Pérdida de calidad de vida por secuelas permanentes
Una vez finalizado el proceso curativo o estabilizadas las lesiones puede ocurrir que permanezcan secuelas.
Estas secuelas pueden afectar de manera permanente a la autonomía o a las actividades relevantes de la persona.
En determinados casos puede reconocerse entonces un perjuicio moral por pérdida de calidad de vida ocasionada por secuelas.
Esta indemnización es diferente de la cantidad correspondiente a los puntos de secuela.
Esto resulta especialmente importante.
No debe confundirse la valoración médica de una lesión permanente con las consecuencias que esa lesión produce sobre la vida cotidiana.
Grados de pérdida de calidad de vida por secuelas
Cuando la pérdida de calidad de vida deriva de secuelas permanentes, el Baremo establece cuatro grados:
Muy grave.
Grave.
Moderado.
Leve.
La clasificación depende principalmente de la pérdida de autonomía y de la afectación de las actividades específicas de desarrollo personal.
No todas las secuelas generan automáticamente este perjuicio adicional.
Es necesario estudiar la repercusión que producen.
Pérdida de calidad de vida muy grave
El perjuicio muy grave corresponde a las situaciones de mayor afectación.
Se produce cuando la persona pierde su autonomía personal y necesita ayuda para realizar las actividades esenciales de la vida ordinaria.
Son casos en los que las secuelas provocan una dependencia especialmente intensa.
Pueden aparecer después de accidentes extremadamente graves que producen lesiones neurológicas, medulares u otras consecuencias que afectan profundamente a la autonomía.
La valoración debe realizarse individualmente y atendiendo a la situación funcional real.
Pérdida de calidad de vida grave
El perjuicio grave se encuentra un nivel por debajo, aunque continúa representando una afectación muy importante.
Puede existir cuando la persona pierde autonomía para realizar algunas actividades esenciales o la mayor parte de sus actividades específicas de desarrollo personal.
También existen determinadas circunstancias relacionadas con la imposibilidad de realizar una actividad laboral o profesional que deben estudiarse conforme a los criterios del Baremo.
Lo fundamental es analizar la repercusión global que las secuelas producen en la vida de la persona.
Pérdida de calidad de vida moderada
El grado moderado puede existir cuando las secuelas impiden realizar una parte relevante de las actividades específicas de desarrollo personal.
Imaginemos a una persona que antes del accidente practicaba regularmente determinadas actividades deportivas y que, debido a una limitación permanente, ya no puede realizarlas.
Será necesario estudiar la relevancia que tenían esas actividades dentro de su vida y el alcance de las secuelas.
La simple existencia de una limitación no significa automáticamente que exista un perjuicio moderado.
Debe justificarse su repercusión.
Pérdida de calidad de vida leve
El grado leve corresponde a afectaciones de menor intensidad, pero también puede resultar indemnizable cuando concurren los requisitos establecidos.
El Baremo contempla determinadas situaciones en las que las secuelas producen una limitación relevante de actividades específicas de desarrollo personal sin alcanzar los grados superiores.
También deben analizarse determinadas repercusiones sobre la actividad laboral o profesional conforme a las reglas legales aplicables.
Por ello, no debe descartarse automáticamente la existencia de pérdida de calidad de vida simplemente porque la persona conserve un elevado nivel de autonomía.
Secuela y pérdida de calidad de vida no son lo mismo
Esta diferencia es fundamental para entender la indemnización.
Una secuela describe una consecuencia permanente de la lesión.
La pérdida de calidad de vida analiza cómo esa consecuencia afecta a la vida de la persona.
Por ejemplo, dos personas pueden presentar una lesión similar en una rodilla.
Sin embargo, las consecuencias prácticas pueden ser distintas.
Una puede continuar desarrollando prácticamente todas sus actividades habituales.
La otra puede verse obligada a abandonar una actividad deportiva que practicaba de forma frecuente y que tenía una importancia relevante en su vida.
Por eso, aunque exista una lesión similar, el impacto sobre la calidad de vida puede ser diferente.
¿Influye no poder volver a practicar deporte?
Puede influir.
Las actividades deportivas pueden formar parte de las actividades específicas de desarrollo personal.
No obstante, debe estudiarse cada situación.
No es suficiente afirmar simplemente que antes del accidente se practicaba deporte.
Puede ser importante determinar qué actividad se realizaba, con qué frecuencia y qué limitación producen realmente las secuelas.
Cuanto mejor documentada esté la situación anterior y posterior al accidente, más precisa podrá ser la valoración.
¿Qué ocurre si no puedo volver a trabajar igual que antes?
Las consecuencias laborales de una lesión pueden tener relevancia dentro de diferentes conceptos indemnizatorios.
Por una parte, durante el periodo temporal puede existir una pérdida de ingresos que deba estudiarse como lucro cesante.
Por otra, determinadas secuelas pueden impedir o limitar el desarrollo de la profesión habitual.
Dependiendo de la intensidad y de las circunstancias, esta afectación puede tener relevancia dentro de la pérdida de calidad de vida ocasionada por secuelas.
No obstante, no debe confundirse la pérdida de calidad de vida con la pérdida económica.
Son conceptos diferentes.
Una persona puede sufrir simultáneamente ambos perjuicios.
Pérdida de autonomía personal
La autonomía personal tiene una importancia especialmente relevante en los grados más elevados.
Las actividades esenciales de la vida ordinaria comprenden aquellas necesarias para desenvolverse de forma autónoma.
Cuando una persona necesita ayuda para realizar actividades básicas como desplazarse, asearse, vestirse o realizar otras tareas esenciales, las consecuencias del accidente adquieren una gravedad considerable.
En accidentes con grandes lesionados, este aspecto puede convertirse en una de las principales partidas de la valoración del daño.
Además, pueden existir otras necesidades futuras que deban estudiarse separadamente.
¿Cómo se demuestra la pérdida de calidad de vida?
No basta con afirmar que “mi vida ha cambiado”.
La pérdida de calidad de vida debe analizarse y justificarse.
La documentación médica es fundamental porque permite conocer cuáles son las lesiones y limitaciones existentes.
Pero también puede resultar relevante acreditar qué actividades realizaba la persona antes del accidente y cuáles ha tenido que abandonar o modificar.
Dependiendo del caso, pueden resultar útiles:
- Informes médicos.
- Informes de rehabilitación.
- Informes periciales.
- Documentación laboral.
- Reconocimientos de incapacidad cuando existan.
- Documentación relacionada con actividades deportivas.
- Pruebas de actividades habituales anteriores al accidente.
- Información sobre la necesidad de ayuda de terceras personas.
- Informes sobre limitaciones funcionales.
La valoración debe basarse en la situación real y no únicamente en afirmaciones generales.
¿Cómo se calcula la indemnización?
No existe una única cantidad por “perder calidad de vida”.
El cálculo depende del tipo de perjuicio.
Durante las lesiones temporales, la pérdida temporal de calidad de vida se indemniza según el grado correspondiente y los días durante los cuales haya existido esa situación.
Cuando hablamos de secuelas permanentes, la pérdida de calidad de vida se valora dentro de los grados establecidos legalmente y utilizando las horquillas económicas correspondientes.
Las cuantías del Baremo se actualizan periódicamente.
Por ello, antes de realizar un cálculo concreto debe comprobarse la tabla aplicable al caso.
Ejemplo de pérdida temporal de calidad de vida
Imaginemos que una persona sufre una fractura de pierna en un accidente.
Necesita una operación, permanece varios días hospitalizada y posteriormente debe utilizar muletas durante varias semanas.
Durante una parte de este periodo no puede desarrollar normalmente numerosas actividades de su vida cotidiana.
Conforme avanza la recuperación, recupera progresivamente su autonomía.
En este caso pueden existir diferentes grados de perjuicio temporal durante distintas fases.
No necesariamente todos los días de recuperación deben valorarse exactamente de la misma forma.
La situación puede cambiar conforme evoluciona la lesión.
Ejemplo de pérdida permanente de calidad de vida
Supongamos ahora que esa misma persona finaliza el tratamiento, pero queda con una limitación permanente importante en la pierna.
Puede caminar y desarrollar muchas actividades cotidianas, pero ya no puede practicar determinadas actividades deportivas que realizaba habitualmente antes del accidente.
En este supuesto habría que valorar primero la secuela funcional.
Posteriormente sería necesario estudiar si la repercusión que esa secuela produce sobre sus actividades alcanza los requisitos para reconocer además un perjuicio moral por pérdida de calidad de vida.
Son dos valoraciones diferentes.
¿Puede existir indemnización aunque pueda seguir trabajando?
Sí.
La posibilidad de continuar trabajando no excluye automáticamente la existencia de una pérdida de calidad de vida.
Las actividades relevantes de una persona no se limitan al trabajo.
Puede conservar su actividad profesional y, sin embargo, haber perdido la posibilidad de realizar otras actividades importantes de carácter familiar, deportivo, social o de ocio.
La valoración debe analizar globalmente las consecuencias.
Importancia de la valoración médica del daño corporal
En los casos de pérdida de calidad de vida, una valoración médica completa resulta especialmente importante.
No basta con conocer el diagnóstico.
Debe analizarse cómo las lesiones afectan funcionalmente a la persona.
Además, cuando existen secuelas permanentes, resulta necesario diferenciar entre la puntuación correspondiente a la secuela y el perjuicio adicional que puede producir sobre la calidad de vida.
Esta distinción evita valorar únicamente la lesión anatómica y olvidar sus consecuencias reales.
Errores frecuentes al reclamar pérdida de calidad de vida
Uno de los principales errores consiste en confundir cualquier molestia con una pérdida de calidad de vida indemnizable.
Debe existir una repercusión suficientemente relevante y ajustada a los criterios establecidos legalmente.
Otro error consiste en centrarse exclusivamente en la baja laboral.
La situación laboral es importante, pero no constituye el único elemento.
También puede resultar problemático no documentar las actividades que se realizaban antes del accidente.
Cuando la reclamación se basa en que determinadas secuelas han obligado a abandonar actividades relevantes, debe poder justificarse razonablemente esa situación.
Indemnización por pérdida de calidad de vida en accidente de tráfico: hay que valorar cómo ha cambiado realmente la vida del lesionado
La indemnización por pérdida de calidad de vida en accidente de tráfico permite valorar consecuencias que van más allá del diagnóstico médico o del número de días de recuperación.
Durante el proceso curativo puede existir una pérdida temporal de calidad de vida cuando las lesiones limitan de manera relevante la autonomía o las actividades habituales.
Una vez estabilizadas las lesiones, las secuelas permanentes también pueden provocar una pérdida de calidad de vida susceptible de valoración cuando concurren los requisitos establecidos en el Baremo.
Por ello, es fundamental diferenciar entre lesiones temporales, secuelas y pérdida de calidad de vida.
Una secuela indica qué consecuencia permanente ha quedado.
La pérdida de calidad de vida analiza qué impacto tiene esa consecuencia sobre la autonomía y las actividades relevantes de la persona.
Para realizar una valoración correcta debe estudiarse la situación existente antes del accidente, la evolución de las lesiones y las limitaciones que permanecen posteriormente.
Solo mediante este análisis global puede determinarse hasta qué punto el accidente ha cambiado realmente la vida del lesionado y qué conceptos deben tenerse en cuenta en la valoración definitiva del daño corporal.