Después de sufrir un accidente de circulación, la valoración médica de las lesiones tiene una importancia fundamental. No solo permite determinar el tratamiento que necesita la persona accidentada, sino que también aporta información esencial para conocer la duración del proceso de recuperación, la posible existencia de secuelas y el alcance final del daño corporal.
Sin embargo, pueden existir situaciones en las que el lesionado no esté conforme con la primera valoración realizada.
Puede ocurrir que continúe con dolor después del alta, que considere que determinadas limitaciones no han sido suficientemente estudiadas, que aparezcan nuevos síntomas o que exista una diferencia importante entre su situación real y las consecuencias reconocidas en una valoración inicial.
En estos casos puede resultar conveniente estudiar la posibilidad de solicitar una segunda valoración médica tras un accidente de tráfico.
Esta segunda valoración no significa necesariamente que la primera sea incorrecta. Su finalidad es revisar de manera objetiva la documentación clínica, la evolución de las lesiones y el estado actual del paciente para determinar si el daño corporal ha sido correctamente identificado y valorado.
¿Qué es una segunda valoración médica después de un accidente de tráfico?
Una segunda valoración médica consiste en realizar un nuevo análisis de las lesiones y de sus consecuencias después de que ya exista una valoración previa.
Dependiendo de las circunstancias, puede tener una finalidad asistencial o médico-legal.
Una segunda opinión asistencial puede buscar confirmar un diagnóstico, revisar un tratamiento o estudiar otras alternativas terapéuticas.
Una valoración médico-legal, en cambio, tiene como objetivo analizar las consecuencias del accidente desde la perspectiva de la valoración del daño corporal.
En este segundo supuesto pueden estudiarse aspectos como:
- Las lesiones inicialmente diagnosticadas.
- La relación causal con el accidente.
- El tratamiento realizado.
- La duración del proceso curativo.
- La fecha de estabilización.
- Las intervenciones quirúrgicas.
- Las limitaciones permanentes.
- Las secuelas funcionales.
- El perjuicio estético.
- Las posibles necesidades futuras.
Por tanto, resulta importante distinguir entre solicitar una segunda opinión para decidir cómo continuar un tratamiento y solicitar una segunda valoración para revisar el alcance médico-legal de las lesiones.
¿Cuándo puede ser recomendable solicitar una segunda valoración médica?
No todas las personas que sufren un accidente necesitan una segunda valoración.
Sin embargo, existen determinadas situaciones en las que puede resultar especialmente útil.
Una de las más frecuentes aparece cuando el lesionado continúa presentando síntomas después de haber recibido el alta.
También puede resultar conveniente cuando existen lesiones complejas, varias zonas afectadas, intervenciones quirúrgicas o discrepancias sobre las secuelas.
Otra situación habitual se produce cuando una persona recibe una valoración de sus lesiones y considera que no refleja correctamente las limitaciones que continúa teniendo.
La segunda valoración permite revisar el caso con la documentación disponible y determinar si existen elementos médicos que deban analizarse nuevamente.
Sigo con dolor después del alta: ¿puedo pedir otra valoración?
Sí.
Continuar con dolor después del alta es precisamente una de las circunstancias que pueden justificar una nueva revisión médica.
El alta no siempre significa que todas las consecuencias del accidente hayan desaparecido.
Puede existir una lesión todavía en evolución, síntomas persistentes temporales o una secuela una vez alcanzada la estabilización.
Si continúan las molestias, lo primero debe ser solicitar asistencia médica cuando resulte necesaria.
Los síntomas deben quedar reflejados en la historia clínica.
Posteriormente, una valoración médico-legal puede estudiar si esas molestias guardan relación con las lesiones sufridas en el accidente y qué repercusión pueden tener.
Segunda valoración cuando no estás conforme con las secuelas
Las secuelas son las consecuencias que permanecen una vez finalizado el proceso curativo o estabilizadas las lesiones.
Pueden ser físicas, orgánicas, sensoriales, intelectuales o estéticas.
Determinar correctamente una secuela requiere estudiar la documentación médica y realizar una exploración adecuada cuando sea necesaria.
En ocasiones puede existir discrepancia sobre la existencia de una determinada secuela o sobre su gravedad.
Por ejemplo, una persona puede haber recuperado buena parte de la movilidad de una articulación, pero continuar presentando una limitación permanente que afecta a determinadas actividades.
La segunda valoración puede analizar si esa limitación se encuentra correctamente documentada y si debe considerarse dentro de las consecuencias permanentes del accidente.
¿Puede revisarse la puntuación de las secuelas?
La valoración de las secuelas derivadas de accidentes de circulación se realiza utilizando el baremo médico establecido legalmente.
Las diferentes secuelas pueden tener asignados determinados intervalos de puntuación.
Sin embargo, la puntuación concreta no debería establecerse de manera automática.
Debe analizarse el estado real del lesionado, las pruebas disponibles y los criterios médicos aplicables.
Por ello, una segunda valoración puede revisar si la secuela identificada corresponde realmente con la situación clínica existente y si la puntuación propuesta se encuentra adecuadamente justificada.
Esto resulta especialmente importante cuando existen varias secuelas.
Segunda valoración después de una operación
Cuando las lesiones han requerido una intervención quirúrgica, la valoración del daño puede ser más compleja.
Además de la propia intervención, pueden existir periodos de hospitalización, rehabilitación prolongada, limitaciones funcionales y cicatrices.
Después de una cirugía puede resultar necesario esperar a que las lesiones evolucionen suficientemente antes de determinar las consecuencias definitivas.
Una segunda valoración realizada una vez estabilizada la situación puede identificar secuelas que no podían determinarse correctamente en las primeras fases del tratamiento.
Por ejemplo, después de una operación de rodilla puede persistir una limitación de movilidad.
También puede existir una cicatriz susceptible de valoración como perjuicio estético.
Ambos aspectos deben estudiarse de manera diferenciada.
Segunda valoración médica de las cicatrices
Las cicatrices constituyen una de las consecuencias que pueden pasar desapercibidas cuando la valoración se concentra exclusivamente en la recuperación funcional.
Sin embargo, una cicatriz permanente puede constituir un perjuicio estético.
Este perjuicio se valora de forma independiente respecto de las secuelas funcionales.
Una segunda valoración puede estudiar las características de las cicatrices una vez estabilizadas.
La localización, visibilidad y repercusión estética global son elementos que pueden resultar relevantes.
Por ello, en accidentes que han producido heridas importantes o intervenciones quirúrgicas resulta conveniente comprobar que el posible perjuicio estético también haya sido analizado.
¿Qué ocurre si aparecen nuevas lesiones o síntomas?
En ocasiones, determinadas consecuencias no son evidentes inmediatamente después del accidente.
Puede ocurrir que durante las primeras semanas exista un síntoma predominante que concentre la atención médica y que posteriormente aparezcan otras molestias.
También puede suceder que determinadas lesiones necesiten pruebas específicas para ser correctamente diagnosticadas.
Cuando aparecen nuevos síntomas, debe acudirse al médico para determinar su origen.
Posteriormente habrá que estudiar si existe una relación causal con el accidente.
No cualquier síntoma aparecido después de un siniestro puede atribuirse automáticamente a este.
El tiempo transcurrido, la naturaleza de la lesión y la documentación clínica serán fundamentales para establecer esa relación.
¿Qué documentación se necesita para una segunda valoración?
Para realizar una valoración completa resulta conveniente disponer de toda la documentación médica relacionada con el accidente.
Entre los documentos que pueden resultar importantes se encuentran:
- Informe de urgencias.
- Pruebas diagnósticas.
- Radiografías.
- Resonancias magnéticas.
- TAC.
- Informes de traumatología.
- Informes hospitalarios.
- Informes quirúrgicos.
- Informes de rehabilitación.
- Documento de alta.
- Informes posteriores al alta.
- Prescripciones médicas.
- Informes de especialistas.
- Partes de baja y alta laboral.
- Fotografías de cicatrices o lesiones cuando sean relevantes.
La documentación debe permitir reconstruir cronológicamente la evolución desde el accidente hasta el estado actual.
La importancia de las pruebas diagnósticas
Las pruebas diagnósticas pueden resultar fundamentales en una segunda valoración.
Una radiografía, resonancia magnética, TAC, electromiografía u otra prueba puede aportar información objetiva sobre determinadas lesiones.
Sin embargo, las pruebas no deberían interpretarse de manera aislada.
Una imagen debe analizarse conjuntamente con los síntomas, la exploración clínica y el resto de la historia médica.
Además, la existencia de alteraciones previas al accidente no significa automáticamente que las molestias posteriores no estén relacionadas con este.
En determinados casos será necesario estudiar si el accidente produjo una lesión nueva o agravó una situación preexistente.
¿Quién puede realizar una segunda valoración médica?
Dependerá del objetivo.
Si se busca una segunda opinión sobre el diagnóstico o el tratamiento, puede ser necesario acudir al especialista correspondiente.
Si la finalidad es revisar las consecuencias del accidente desde una perspectiva médico-legal, puede intervenir un profesional especializado en valoración del daño corporal.
La valoración médico-pericial estudia cuestiones diferentes de las estrictamente asistenciales.
Su objetivo principal no es indicar un tratamiento, sino determinar y documentar las consecuencias derivadas del accidente.
Segunda valoración médica e informe pericial
Cuando existe una discrepancia relevante sobre las lesiones puede ser necesario elaborar un informe médico pericial.
Este documento analiza técnicamente la información médica disponible y puede incluir una valoración de las lesiones temporales y las secuelas.
Un informe pericial debe estar fundamentado.
No debería limitarse a indicar una determinada puntuación.
Debe explicar las lesiones existentes, la evolución, la documentación analizada, la relación causal y los criterios utilizados para alcanzar las conclusiones.
Esta fundamentación resulta especialmente importante cuando existen diferencias entre distintas valoraciones médicas.
¿Puede una segunda valoración cambiar la indemnización?
Puede hacerlo si identifica elementos relevantes que no habían sido correctamente considerados.
La indemnización por lesiones derivadas de un accidente puede estar formada por diferentes conceptos.
Entre ellos pueden encontrarse las lesiones temporales, la pérdida temporal de calidad de vida, las intervenciones quirúrgicas, determinados gastos, el lucro cesante y las secuelas.
Si una primera valoración no identifica correctamente una secuela, establece una fecha de estabilización discutible o no contempla un perjuicio estético, una segunda valoración puede ofrecer conclusiones diferentes.
Esto no significa que solicitar una segunda valoración vaya a aumentar automáticamente la indemnización.
El resultado debe depender de la realidad médica y de la documentación disponible.
Segunda valoración y fecha de estabilización
La fecha de estabilización de las lesiones tiene especial importancia.
Las lesiones temporales se valoran desde el accidente hasta el final del proceso curativo o hasta la estabilización y conversión en secuela.
Por ello, determinar incorrectamente esta fecha puede afectar a la valoración global.
Una segunda valoración puede revisar la evolución clínica para comprobar cuándo puede considerarse razonablemente que las lesiones alcanzaron la estabilización.
Para ello pueden analizarse las consultas, pruebas, rehabilitación, evolución de los síntomas y tratamientos realizados.
¿Qué ocurre si la aseguradora ya ha hecho una valoración?
La existencia de una valoración realizada en el contexto de la aseguradora no impide que el lesionado pueda obtener otra opinión médica.
Puede existir una discrepancia entre diferentes profesionales respecto al alcance de determinadas lesiones.
Lo importante es que cualquier valoración alternativa esté técnicamente fundamentada.
Una conclusión médica no debería considerarse correcta únicamente porque resulte más favorable o más desfavorable.
Debe poder justificarse mediante la documentación clínica, la exploración y los criterios de valoración aplicables.
¿Qué pasa si las dos valoraciones médicas son diferentes?
Es posible que dos valoraciones lleguen a conclusiones distintas.
Las diferencias pueden afectar a cuestiones como:
la fecha de estabilización, la existencia de determinadas secuelas, la puntuación asignada, el perjuicio estético o la relación causal de algunos síntomas.
Cuando ocurre esto, deben analizarse los argumentos médicos de cada valoración.
No basta con comparar el número final de puntos.
Resulta necesario comprobar qué documentación ha utilizado cada profesional y cómo justifica sus conclusiones.
Segunda valoración antes de aceptar una oferta de la aseguradora
Cuando existe una oferta de indemnización y el lesionado tiene dudas sobre la valoración médica utilizada para calcularla, puede ser conveniente revisar previamente la documentación.
Especialmente si persisten síntomas o existen posibles secuelas que no aparecen reflejadas.
La cifra económica no debería analizarse de forma aislada.
Es importante conocer qué lesiones temporales se han reconocido, qué fecha de estabilización se ha utilizado y qué secuelas se han valorado.
Una segunda valoración puede ayudar a comprobar si el estado final del lesionado está correctamente reflejado.
¿Cuándo hacer la segunda valoración médica?
El momento adecuado dependerá de la finalidad.
Si existen nuevos síntomas o empeoramiento, la asistencia médica debe solicitarse cuando sea necesaria y no esperar únicamente con la finalidad de realizar una valoración pericial.
Cuando se pretende determinar secuelas definitivas, normalmente resulta necesario que las lesiones hayan alcanzado suficiente estabilización.
Realizar una valoración demasiado pronto puede impedir conocer cuál será el resultado final.
Por otro lado, dejar pasar largos periodos sin seguimiento médico cuando persisten síntomas puede dificultar posteriormente la reconstrucción de la evolución.
Errores que conviene evitar
Uno de los principales errores es buscar una segunda valoración únicamente con el objetivo de obtener más puntos.
La finalidad debe ser determinar correctamente el daño real.
También resulta problemático ocultar antecedentes médicos o entregar únicamente una parte de la documentación.
Una valoración objetiva necesita conocer tanto las pruebas favorables como aquellas que puedan mostrar patologías previas.
Otro error es esperar demasiado tiempo para consultar nuevamente cuando persisten síntomas importantes.
La continuidad de la documentación médica puede resultar esencial para estudiar la relación causal.
Ejemplo de una segunda valoración médica
Imaginemos que una persona sufre un accidente de tráfico con una lesión importante en el hombro.
Después de varios meses de tratamiento y rehabilitación recibe el alta.
La primera valoración reconoce el periodo de recuperación, pero la persona continúa teniendo dificultades para elevar completamente el brazo y presenta dolor al realizar determinados movimientos.
Una segunda valoración revisa las resonancias, los informes de rehabilitación y realiza una exploración de la movilidad.
Si se acredita una limitación permanente relacionada con el accidente, deberá estudiarse si existe una secuela que no había sido correctamente identificada.
La finalidad no es conseguir automáticamente una puntuación superior.
El objetivo es comprobar que la valoración final refleje las consecuencias reales del accidente.
Segunda valoración médica tras accidente de tráfico: una herramienta para conocer el alcance real de las lesiones
Solicitar una segunda valoración médica tras un accidente de tráfico puede resultar especialmente útil cuando existen dudas sobre la primera valoración, persisten síntomas después del alta o determinadas secuelas no parecen haber sido suficientemente estudiadas.
También puede ser importante en accidentes que han requerido cirugía, rehabilitación prolongada o que han dejado cicatrices y limitaciones permanentes.
La segunda valoración debe basarse en criterios médicos objetivos.
Para ello resulta fundamental disponer de una historia clínica completa que permita reconstruir el accidente, las lesiones iniciales, los tratamientos realizados y la evolución posterior.
Una valoración diferente no significa automáticamente que la primera fuera incorrecta ni garantiza una indemnización superior.
Su verdadera utilidad consiste en comprobar si todas las consecuencias derivadas del accidente han sido identificadas, documentadas y valoradas correctamente.
Cuando existen discrepancias, deben compararse los fundamentos médicos de cada valoración y no únicamente el número final de puntos.
En definitiva, una segunda valoración puede proporcionar una visión adicional del daño corporal y contribuir a determinar con mayor precisión las lesiones temporales, las secuelas y el perjuicio estético que realmente permanecen después de un accidente de tráfico.