Recibir el alta médica después de un accidente de tráfico no siempre significa que las lesiones hayan desaparecido definitivamente. En algunos casos, el lesionado comienza a recuperar su vida habitual y, días o semanas después, vuelve a experimentar dolor, pérdida de movilidad, inflamación u otras molestias relacionadas con las lesiones sufridas.
Esta situación genera muchas dudas. ¿Qué ocurre si vuelvo a tener dolor después del alta? ¿Puedo regresar al médico? ¿La aseguradora puede negarse a reconocer la recaída? ¿Puede cambiar la indemnización?
Un accidente de tráfico con recaída después del alta requiere estudiar especialmente la relación entre los nuevos síntomas y las lesiones originales. La documentación médica, la evolución del paciente y el tiempo transcurrido pueden ser determinantes para establecer si realmente existe continuidad entre el accidente y la nueva situación clínica.
¿Puede haber una recaída después del alta por accidente de tráfico?
Sí. El hecho de recibir el alta no impide necesariamente que posteriormente aparezcan o se intensifiquen síntomas relacionados con las lesiones sufridas.
Cada lesión evoluciona de forma diferente.
Una persona puede experimentar una mejoría importante durante el tratamiento y posteriormente volver a sentir molestias cuando retoma su actividad laboral, comienza a realizar esfuerzos físicos, practica deporte o recupera determinadas actividades de su vida cotidiana.
También puede suceder que determinados síntomas inicialmente leves aumenten posteriormente.
Entre las situaciones que pueden aparecer después del alta se encuentran:
- Reaparición del dolor.
- Aumento de molestias cervicales o lumbares.
- Limitaciones de movilidad.
- Dolores articulares.
- Mareos o cefaleas.
- Pérdida de fuerza.
- Hormigueos o alteraciones sensitivas.
- Inflamación.
- Dificultad para realizar determinadas actividades.
- Necesidad de nuevas pruebas o tratamientos.
Sin embargo, desde el punto de vista médico y de la valoración del daño corporal, no basta con afirmar que las molestias han regresado. Resulta fundamental determinar si existe una relación entre esos síntomas y las lesiones provocadas por el accidente.
¿Qué significa realmente una recaída después del alta?
Habitualmente se habla de recaída cuando una persona que había experimentado una mejoría vuelve a presentar síntomas asociados al problema anterior.
En el ámbito de los accidentes de tráfico, la cuestión fundamental es determinar si esta nueva situación forma parte de la evolución de las lesiones originales o si tiene un origen diferente.
Por ejemplo, una persona puede sufrir una lesión cervical en un accidente, realizar rehabilitación, experimentar una mejoría y posteriormente volver a presentar dolor cervical.
Pero también podría sufrir posteriormente otro accidente, realizar un esfuerzo importante o desarrollar una patología independiente.
Por esta razón, la relación causal debe analizarse individualmente.
Cuanto mejor documentada esté la evolución médica desde el accidente hasta la recaída, más sencillo será determinar el origen de los síntomas.
Diferencia entre alta médica y estabilización de las lesiones
Uno de los aspectos más importantes en estos casos es diferenciar los distintos significados que puede tener un alta.
No siempre un alta administrativa, laboral, hospitalaria o de determinado tratamiento implica necesariamente que todas las consecuencias del accidente hayan desaparecido.
Desde el punto de vista del Baremo de tráfico, las lesiones temporales abarcan el periodo comprendido desde el accidente hasta el final del proceso curativo o hasta la estabilización de la lesión y su conversión en secuela.
La estabilización médico-legal tiene especial importancia porque marca el momento en el que determinadas limitaciones dejan de considerarse parte del proceso curativo y pueden pasar a valorarse como secuelas cuando tienen carácter permanente.
Por eso, cuando aparece una recaída es necesario estudiar qué tipo de alta se había producido y cuál era la situación médica real del lesionado en ese momento.
¿Qué hacer si vuelven los dolores después del alta?
Si reaparecen síntomas después del alta, lo más importante desde el punto de vista médico es solicitar una nueva valoración profesional.
No es recomendable limitarse a soportar las molestias durante semanas sin acudir al médico y posteriormente intentar relacionarlas con el accidente.
La continuidad asistencial puede tener una gran importancia.
El nuevo informe médico debería reflejar los síntomas que presenta el paciente, cuándo han reaparecido, su intensidad, las limitaciones que producen y, cuando sea posible médicamente, su posible relación con las lesiones anteriores.
El profesional sanitario podrá determinar además si son necesarias nuevas pruebas diagnósticas, tratamiento farmacológico, rehabilitación, fisioterapia o valoración por un especialista.
La importancia del tiempo transcurrido entre el alta y la recaída
El tiempo es uno de los elementos que pueden influir al estudiar una recaída.
No significa que exista automáticamente un número concreto de días a partir del cual una recaída deje de poder relacionarse con el accidente.
Sin embargo, cuanto mayor sea el periodo sin síntomas, sin tratamiento y sin documentación médica, más importante será justificar médicamente por qué las nuevas molestias guardan relación con el accidente inicial.
Imaginemos dos situaciones.
En la primera, una persona recibe el alta y cinco días después vuelve a urgencias porque el dolor cervical ha aumentado considerablemente.
En la segunda, una persona recibe el alta, permanece varios meses sin ninguna asistencia médica y posteriormente comienza a presentar dolor cervical.
No significa que el segundo caso sea necesariamente ajeno al accidente, pero la relación causal puede requerir una justificación médica más detallada.
¿Puede una recaída aumentar la indemnización?
Puede influir en la valoración de los daños, pero dependerá de las circunstancias concretas.
El Baremo establece que las lesiones temporales son las sufridas desde el momento del accidente hasta el final del proceso curativo o hasta su estabilización y conversión en secuela.
Además, la normativa contempla actualmente los síntomas persistentes temporales que subsisten tras la estabilización y están llamados a curarse a corto o medio plazo, valorando los efectos que producen y su duración hasta la curación.
Por tanto, es especialmente importante establecer médicamente si las nuevas molestias forman parte del proceso lesional derivado del accidente.
Una recaída correctamente acreditada puede implicar nuevas necesidades asistenciales, limitaciones temporales o incluso poner de manifiesto que determinadas lesiones no estaban completamente estabilizadas.
No obstante, cada caso debe analizarse individualmente.
¿Qué ocurre si necesito volver a rehabilitación?
Una de las situaciones habituales después de una recaída es que el médico recomiende retomar la rehabilitación o fisioterapia.
Si existe indicación médica y el tratamiento está relacionado con las lesiones derivadas del accidente, esta circunstancia debe quedar correctamente documentada.
No debería confundirse una recomendación médica de rehabilitación con la decisión unilateral del lesionado de comenzar un tratamiento sin valoración profesional.
Para acreditar adecuadamente la necesidad del tratamiento resulta importante disponer de informes médicos que indiquen el diagnóstico, las molestias existentes y el tratamiento recomendado.
También conviene conservar los informes de evolución de rehabilitación y el documento de finalización del tratamiento.
Gastos médicos después de una recaída
Una recaída puede generar nuevos gastos.
El sistema de valoración de daños derivados de accidentes de circulación contempla el resarcimiento de determinados gastos de asistencia sanitaria relacionados con las lesiones, siempre que estén debidamente justificados y sean médicamente razonables.
Por ello, deben conservarse las facturas y justificantes correspondientes.
También es importante guardar prescripciones, informes y cualquier documento que permita demostrar por qué fue necesario realizar ese gasto.
La documentación permite relacionar el tratamiento con la evolución de las lesiones y evitar que posteriormente resulte difícil acreditar su necesidad.
¿Qué ocurre si la aseguradora dice que ya estabas de alta?
El alta previa puede convertirse en uno de los principales puntos de discusión cuando aparece una recaída.
La aseguradora podría considerar que el proceso derivado del accidente había terminado y cuestionar que los síntomas posteriores estén relacionados con el siniestro.
Por eso resulta tan importante disponer de documentación médica.
La cuestión no debería reducirse simplemente a determinar si existía un documento de alta, sino a analizar la naturaleza de las lesiones, la evolución clínica, el periodo transcurrido, los síntomas posteriores y las pruebas médicas existentes.
Cuando existe discrepancia sobre la situación del lesionado, una valoración médica del daño corporal puede ayudar a estudiar la relación entre las lesiones iniciales y las molestias posteriores.
Recaída después del alta y secuelas no valoradas correctamente
En ocasiones, lo que inicialmente se interpreta como una recaída puede poner de manifiesto la existencia de una secuela.
Una secuela es una consecuencia que permanece después de la estabilización de las lesiones.
Por ejemplo, una persona puede pensar que está completamente recuperada y, al volver a realizar determinadas actividades, comprobar que continúa teniendo una limitación de movilidad o dolor residual.
En estos casos habrá que determinar médicamente si se trata de una alteración temporal que todavía puede mejorar o de una consecuencia estabilizada que debe valorarse como secuela.
Esta diferencia resulta especialmente importante para calcular correctamente el daño corporal.
¿Qué documentación hay que guardar?
La documentación es fundamental en cualquier reclamación por lesiones y todavía más cuando existe una recaída después del alta.
Es recomendable conservar:
- Informe de urgencias del accidente.
- Pruebas diagnósticas iniciales.
- Informes de especialistas.
- Informes de rehabilitación.
- Documento de alta.
- Informes médicos posteriores a la recaída.
- Nuevas pruebas diagnósticas.
- Prescripciones de medicamentos.
- Recomendaciones de nuevos tratamientos.
- Informes de rehabilitación posterior.
- Partes de baja y alta laboral cuando correspondan.
- Facturas y justificantes de gastos relacionados con las lesiones.
Además, es importante que la historia clínica refleje adecuadamente la evolución de los síntomas.
Recaída después de volver al trabajo
La reincorporación laboral puede hacer visibles determinadas limitaciones que durante el periodo de recuperación no se habían manifestado con la misma intensidad.
Esto ocurre especialmente en profesiones que requieren levantar peso, permanecer muchas horas sentado o de pie, conducir durante periodos prolongados o realizar movimientos repetitivos.
Una persona puede sentirse relativamente bien durante las actividades cotidianas y comprobar al regresar a su puesto de trabajo que reaparecen las molestias.
Si esto sucede, debe solicitar una valoración médica.
Además del problema médico, una nueva incapacidad temporal podría producir consecuencias económicas.
Cuando las lesiones temporales provocan una pérdida o disminución acreditable de ingresos netos derivados del trabajo, el Baremo contempla el lucro cesante dentro del perjuicio patrimonial.
¿Qué ocurre si la recaída requiere una operación?
En determinados casos, la evolución posterior puede demostrar que el tratamiento conservador no ha sido suficiente y que resulta necesaria una intervención quirúrgica.
Si la operación guarda relación causal con las lesiones provocadas por el accidente, deberá analizarse dentro de la valoración global del daño.
Las intervenciones quirúrgicas tienen un tratamiento específico en el Baremo.
Además, una operación puede generar hospitalización, un nuevo periodo de recuperación, rehabilitación y posibles secuelas posteriores.
Por ello, una cirugía posterior al alta puede modificar significativamente la valoración médica del caso cuando queda acreditado que deriva de las lesiones del accidente.
Ejemplo de recaída después de un accidente de tráfico
Imaginemos que una persona sufre un accidente por alcance trasero y comienza a presentar dolor cervical.
Acude a urgencias, posteriormente realiza tratamiento y rehabilitación y, tras experimentar una mejoría, recibe el alta.
Dos semanas después vuelve a su actividad laboral habitual. Al permanecer varias horas trabajando comienza nuevamente a experimentar dolor cervical intenso y limitación de movilidad.
Acude de nuevo al médico, quien deja constancia de la sintomatología y solicita nuevas pruebas.
En este supuesto será necesario estudiar toda la historia clínica para determinar si las nuevas molestias forman parte de la evolución de las lesiones producidas por el accidente.
El hecho de haber recibido previamente un alta no debería analizarse de forma aislada.
Errores que pueden perjudicar la valoración de una recaída
Existen determinadas actuaciones que pueden dificultar posteriormente demostrar la relación entre la recaída y el accidente.
Una de las más importantes es dejar pasar demasiado tiempo sin solicitar atención médica pese a tener síntomas.
También puede resultar problemático no conservar los informes, abandonar tratamientos sin justificación médica o no comunicar al profesional sanitario que las molestias corresponden a una lesión previa derivada de un accidente.
Otro error es considerar automáticamente cualquier dolor posterior como consecuencia del accidente.
La relación debe tener una explicación médica razonable.
La valoración debe ser objetiva y tener en cuenta tanto la documentación clínica como las características de las lesiones.
La importancia de una valoración médica completa
Cuando existe una recaída después del alta, la valoración médica del daño corporal resulta especialmente relevante.
El análisis debería reconstruir cronológicamente todo el proceso:
accidente, primera asistencia médica, diagnóstico, tratamiento, rehabilitación, evolución, alta, reaparición de síntomas, nueva asistencia y situación actual.
Esta cronología permite estudiar si existe continuidad entre las lesiones iniciales y las molestias posteriores.
También permite determinar si estamos ante una verdadera recaída, una prolongación del proceso curativo, síntomas persistentes temporales, una secuela o una patología independiente.
Accidente de tráfico y recaída después del alta: cada caso debe estudiarse individualmente
Una recaída después del alta por accidente de tráfico no significa automáticamente que se pierda el derecho a que las consecuencias posteriores sean valoradas.
Tampoco significa que cualquier síntoma aparecido después del alta pueda atribuirse automáticamente al accidente.
El elemento fundamental será determinar médicamente la relación causal.
Cuando reaparecen dolores o limitaciones es recomendable acudir nuevamente al médico, explicar los antecedentes del accidente y dejar documentada la evolución de los síntomas.
Los informes médicos, las pruebas diagnósticas y la continuidad asistencial pueden ser fundamentales para determinar correctamente el alcance real de las lesiones.
Además, la normativa actual contempla las lesiones temporales hasta el final del proceso curativo o su estabilización y también prevé determinados síntomas persistentes temporales posteriores a la estabilización cuando están llamados a curarse a corto o medio plazo.
Por ello, recibir el alta no debería llevar al lesionado a ignorar una reaparición significativa de los síntomas.
Si después de un accidente vuelven el dolor, las limitaciones o aparecen nuevos problemas relacionados con las lesiones originales, será necesario realizar una nueva valoración médica y estudiar cómo afecta esa evolución a la valoración definitiva del daño corporal.