Las consecuencias de un accidente de circulación no siempre desaparecen cuando termina la rehabilitación o se recupera la movilidad. Algunas lesiones dejan marcas permanentes en el cuerpo que pueden acompañar al accidentado durante el resto de su vida.
Las cicatrices provocadas directamente por heridas sufridas en el accidente o por las intervenciones quirúrgicas necesarias para tratar las lesiones pueden constituir un perjuicio indemnizable.
La indemnización por cicatrices en accidente de tráfico se encuadra normalmente dentro del denominado perjuicio estético, cuya valoración se realiza de manera independiente respecto de las secuelas funcionales.
Esto significa que una persona puede recuperar correctamente la funcionalidad de una zona y, aun así, tener derecho a que se valore la alteración estética permanente que ha quedado después del accidente.
Para determinar correctamente este perjuicio es necesario analizar las características de la cicatriz, su localización, visibilidad y repercusión estética global.
¿Se indemnizan las cicatrices después de un accidente de tráfico?
Sí. Una cicatriz permanente derivada de un accidente de tráfico puede ser indemnizable cuando constituye una alteración estética respecto a la situación que tenía la persona antes del siniestro.
El sistema español de valoración de daños personales derivados de accidentes de circulación contempla específicamente el perjuicio estético.
Este perjuicio se refiere a cualquier modificación que empeora la imagen de una persona.
Por tanto, pueden valorarse las cicatrices provocadas directamente por heridas sufridas durante el accidente, pero también aquellas originadas por operaciones necesarias para tratar esas lesiones.
Por ejemplo, una fractura puede necesitar una intervención quirúrgica que deje una cicatriz permanente. Aunque esa marca no haya sido producida directamente por el impacto, puede guardar una relación causal con el accidente porque la operación fue necesaria como consecuencia de este.
Qué es el perjuicio estético en un accidente de tráfico
El perjuicio estético constituye una dimensión diferente del perjuicio funcional.
La normativa establece que ambos conceptos deben valorarse separadamente.
Una secuela funcional afecta principalmente a las funciones físicas o psíquicas de la persona. El perjuicio estético, en cambio, se refiere a la alteración negativa de su imagen.
Esta diferencia es fundamental.
Imaginemos que una persona sufre una fractura en una pierna y necesita una operación. Después del tratamiento recupera completamente la movilidad, pero queda una cicatriz extensa.
Podría no existir una limitación funcional importante y, sin embargo, sí existir un perjuicio estético indemnizable.
También puede ocurrir lo contrario: existir una secuela funcional sin una alteración estética relevante.
Y, por supuesto, pueden coexistir ambas.
Cómo se valoran las cicatrices en un accidente de tráfico
No existe una cantidad económica idéntica para todas las cicatrices.
La valoración debe realizarse individualmente.
El Baremo clasifica el perjuicio estético en diferentes grados según su importancia:
Ligero.
Moderado.
Medio.
Importante.
Muy importante.
Importantísimo.
Cada uno de estos grados se encuentra asociado a un determinado intervalo de puntuación.
La puntuación correspondiente al perjuicio estético se determina de acuerdo con su intensidad global y posteriormente se utiliza para calcular la indemnización económica aplicando las tablas correspondientes.
Por ello, no sería correcto afirmar que una cicatriz siempre equivale a un número concreto de puntos.
Dos cicatrices aparentemente similares pueden generar una repercusión estética diferente.
Qué factores influyen en la valoración de una cicatriz
Para determinar la importancia del perjuicio estético pueden analizarse diferentes circunstancias.
Entre ellas se encuentra el grado de visibilidad de la cicatriz.
Una marca situada en una zona habitualmente visible puede producir una alteración estética diferente de otra localizada en una parte del cuerpo normalmente cubierta.
También pueden resultar relevantes sus dimensiones, características, forma, relieve, pigmentación y contraste respecto de la piel circundante.
No es lo mismo una cicatriz pequeña y poco perceptible que una cicatriz extensa, irregular o especialmente visible.
Además, debe estudiarse el perjuicio estético global de la persona y no simplemente asignar automáticamente una puntuación independiente a cada marca.
¿Influye dónde está situada la cicatriz?
La localización puede resultar relevante para determinar la intensidad del perjuicio estético.
Las cicatrices pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo:
- Cara.
- Cuello.
- Brazos.
- Manos.
- Piernas.
- Rodillas.
- Abdomen.
- Espalda.
- Tórax.
Una cicatriz facial puede tener una repercusión estética especialmente evidente por encontrarse permanentemente expuesta.
Sin embargo, esto no significa que solamente sean indemnizables las cicatrices visibles en la cara.
Una cicatriz situada en una pierna, abdomen, brazo o cualquier otra zona también puede generar un perjuicio estético.
La valoración dependerá de las características concretas de la alteración.
Cicatrices producidas por una operación después del accidente
Muchas cicatrices no aparecen directamente durante el accidente.
Surgen durante el tratamiento.
Una persona puede sufrir una fractura de fémur, tibia, hombro, muñeca u otra estructura que requiera una intervención quirúrgica.
La cirugía puede dejar una o varias cicatrices.
Cuando la intervención ha sido necesaria para tratar las lesiones derivadas del accidente, las consecuencias estéticas que deje también pueden formar parte de la valoración del daño.
Además, la propia intervención quirúrgica puede constituir otro concepto indemnizable dentro del Baremo.
Esto significa que en determinados casos pueden coexistir:
la valoración de la intervención quirúrgica, las lesiones temporales, las secuelas funcionales y el perjuicio estético producido por las cicatrices.
Son conceptos diferentes que deben analizarse separadamente.
¿Cuántos puntos corresponden por una cicatriz?
Esta es una de las preguntas más frecuentes después de un accidente.
No existe una respuesta automática.
El perjuicio estético se valora mediante una escala que puede alcanzar hasta 50 puntos.
La clasificación establecida por el Baremo es:
Perjuicio estético ligero: 1 a 6 puntos.
Perjuicio estético moderado: 7 a 13 puntos.
Perjuicio estético medio: 14 a 21 puntos.
Perjuicio estético importante: 22 a 30 puntos.
Perjuicio estético muy importante: 31 a 40 puntos.
Perjuicio estético importantísimo: 41 a 50 puntos.
Estos intervalos se refieren al perjuicio estético global.
Por ello, no debe interpretarse que cualquier pequeña cicatriz vaya a recibir necesariamente seis puntos ni que varias cicatrices deban puntuarse simplemente sumando valores de manera automática.
La valoración debe realizarse atendiendo a la repercusión estética total.
¿Cuánto dinero se recibe por una cicatriz?
La cantidad económica no depende exclusivamente del tamaño de la cicatriz.
Primero debe determinarse la puntuación correspondiente al perjuicio estético.
Después, esa puntuación se transforma en una cuantía económica aplicando las tablas del Baremo vigentes en el momento que corresponda.
Por esta razón, publicar una cantidad fija del tipo “una cicatriz vale X euros” puede resultar incorrecto.
La cuantía dependerá de la puntuación reconocida y de las reglas económicas aplicables al caso concreto.
Además, la indemnización por perjuicio estético puede coexistir con otras partidas derivadas del accidente.
Perjuicio estético y secuelas funcionales
Una misma lesión puede provocar consecuencias funcionales y estéticas.
Imaginemos una persona que sufre una lesión grave en la rodilla.
Después de una intervención quirúrgica queda con una limitación permanente de movilidad y una cicatriz visible.
La limitación de movilidad puede valorarse como secuela funcional.
La cicatriz, por su parte, puede formar parte del perjuicio estético.
Ambas valoraciones son independientes.
La normativa establece expresamente que el perjuicio estético debe valorarse separadamente del perjuicio psicofísico, orgánico o sensorial.
Esta separación resulta fundamental para evitar que una consecuencia del accidente quede sin valorar.
¿La edad influye en la valoración de una cicatriz?
La edad no determina por sí misma la intensidad del perjuicio estético.
El Baremo establece que la medición del perjuicio estético se realiza sin tener en cuenta la edad ni el sexo de la persona lesionada.
Esto significa que la intensidad estética de la alteración debe determinarse objetivamente.
Otra cuestión diferente es la cuantificación económica posterior, que se realiza aplicando las reglas y tablas correspondientes.
Por tanto, no debería confundirse la valoración médica del perjuicio estético con su traducción económica.
¿Influye el sexo de la persona lesionada?
No.
La normativa establece que ni la edad ni el sexo deben tenerse en cuenta para medir la intensidad del perjuicio estético.
El criterio debe ser objetivo.
El objetivo es determinar cuánto ha empeorado la imagen de la persona como consecuencia de las lesiones sufridas.
¿Influye la profesión en la valoración?
La profesión tampoco determina directamente el grado del perjuicio estético.
Sin embargo, determinadas consecuencias profesionales derivadas de una alteración estética pueden requerir un análisis separado cuando concurran los requisitos legales correspondientes.
Por ello, debe diferenciarse entre la existencia objetiva de una alteración estética y las consecuencias concretas que esa alteración pueda producir en otros ámbitos de la vida de la persona.
¿Cuándo debe valorarse definitivamente una cicatriz?
Una cicatriz no debería valorarse definitivamente inmediatamente después de una operación o de retirar los puntos.
Su aspecto puede cambiar durante el proceso de cicatrización.
Con el paso del tiempo puede disminuir la inflamación, cambiar la pigmentación y mejorar su apariencia.
Por ello, para determinar correctamente la existencia de una secuela estética es necesario esperar a que la lesión alcance un grado suficiente de estabilización.
Una cicatriz reciente no necesariamente tendrá el mismo aspecto meses después.
La valoración definitiva debe realizarse cuando pueda determinarse razonablemente cuál será su repercusión permanente.
Fotografías para acreditar el perjuicio estético
Las fotografías pueden resultar especialmente útiles para documentar una cicatriz.
Permiten registrar su evolución y mostrar sus características una vez estabilizada.
Es recomendable que las imágenes permitan apreciar correctamente la zona afectada y las dimensiones aproximadas de la cicatriz.
En determinados casos puede resultar útil conservar fotografías correspondientes a distintos momentos del proceso de cicatrización.
Sin embargo, una fotografía no sustituye una valoración médica.
La imagen constituye un elemento documental que debe analizarse conjuntamente con los informes médicos y el resto de las pruebas disponibles.
Qué documentación conviene conservar
Para valorar correctamente una cicatriz derivada de un accidente resulta recomendable conservar toda la documentación relacionada con las lesiones.
Entre los documentos más importantes pueden encontrarse:
- Informe de urgencias.
- Fotografías de las lesiones iniciales.
- Informes hospitalarios.
- Informes quirúrgicos.
- Informes de cirugía plástica cuando existan.
- Partes de curas.
- Informes de rehabilitación.
- Informes de evolución.
- Fotografías de las cicatrices.
- Informe de estabilización de las lesiones.
- Valoración médica de las secuelas.
Cuanto mejor documentado esté el proceso, más sencillo será determinar la relación entre la cicatriz y el accidente.
Cicatrices múltiples después de un accidente
Un accidente grave puede dejar varias cicatrices.
Por ejemplo, una persona puede presentar una cicatriz en el brazo provocada directamente por una herida y otras dos derivadas de intervenciones quirúrgicas.
En estos casos no debe asumirse que cada cicatriz recibe automáticamente una puntuación independiente que posteriormente se suma.
El perjuicio estético debe analizarse en conjunto.
La existencia de varias cicatrices puede aumentar la intensidad global del perjuicio, pero la valoración debe realizarse considerando el efecto estético total que producen sobre la persona.
¿Qué ocurre si una cicatriz puede corregirse mediante cirugía estética?
En determinados casos puede existir la posibilidad de realizar un tratamiento o una intervención destinada a mejorar la apariencia de una cicatriz.
Esta circunstancia debe estudiarse individualmente.
Debe analizarse si el tratamiento puede realmente reducir el perjuicio, cuáles son sus características, sus riesgos y cuál sería el resultado razonablemente esperable.
No debería suponerse automáticamente que la simple existencia de una posible intervención estética elimina el perjuicio existente.
La valoración médica debe determinar la situación concreta y las posibilidades reales de mejoría.
Ejemplo de indemnización por cicatrices tras un accidente
Imaginemos que una persona sufre un accidente de motocicleta y presenta una fractura importante en una pierna.
La lesión requiere una operación y posteriormente varios meses de rehabilitación.
Después de finalizar el tratamiento recupera buena parte de la movilidad, aunque mantiene una ligera limitación funcional. Además, la intervención quirúrgica deja una cicatriz permanente y visible en la pierna.
La valoración global podría incluir diferentes conceptos:
los días correspondientes a las lesiones temporales, la intervención quirúrgica, la posible secuela funcional y el perjuicio estético provocado por la cicatriz.
Si además existieron gastos o pérdidas económicas relacionadas con las lesiones, estos podrían requerir igualmente una valoración específica.
Este ejemplo demuestra por qué no debe analizarse una cicatriz de manera aislada del resto de las consecuencias del accidente.
Importancia de la valoración médica del perjuicio estético
Determinar la indemnización correspondiente a una cicatriz requiere una valoración objetiva.
No basta con medir únicamente su longitud.
Una cicatriz de varios centímetros puede resultar poco perceptible dependiendo de sus características y localización, mientras que otra más pequeña puede producir una alteración estética considerable.
La valoración médica debe analizar la situación global y determinar la intensidad del perjuicio estético conforme a los criterios establecidos en el Baremo.
También resulta importante comprobar si existen simultáneamente secuelas funcionales que deban valorarse independientemente.
Indemnización por cicatrices en accidente de tráfico: una secuela que no debe ignorarse
Las cicatrices son una de las consecuencias permanentes que pueden quedar después de un accidente de circulación.
Aunque una persona haya recuperado completamente su movilidad y pueda volver a realizar sus actividades habituales, una alteración permanente de su imagen puede constituir un perjuicio indemnizable.
La indemnización por cicatrices en accidente de tráfico se determina principalmente a través de la valoración del perjuicio estético.
Este perjuicio se clasifica desde ligero hasta importantísimo y puede alcanzar un máximo de 50 puntos.
La puntuación no depende únicamente del tamaño de la cicatriz. Deben analizarse sus características y la repercusión estética global que produce.
Además, el perjuicio estético se valora independientemente de las secuelas funcionales.
Por ello, después de finalizar el tratamiento resulta importante comprobar no solamente si permanecen dolores o limitaciones, sino también si existen cicatrices u otras alteraciones permanentes de la imagen.
Una valoración completa del daño corporal debe tener en cuenta todas las consecuencias del accidente, tanto funcionales como estéticas, para determinar correctamente el alcance real de las lesiones.